Bandera Blanca

Y justamente cuando me había resignado y hasta hecho las paces con mi soledad, llegaste tú.  Con tus inciertos, enigmas, tertulias y sobriedad de tristeza.  Alardeando de empuje y buenas nuevas para conmigo.

Sonreí y fui feliz.  ¿Cómo no estarlo? Encontré acompañante de bohemias y debates sin horario.  Llegó mi musa de paisajes y sueños infinitos.

Alcé mi Bandera Blanca y dejé a soledad a un lado.  Grité que la Guerra Fría había culminado y me di por vencido…  Acompáñame te dije; dejé que la soledad ganara su guerra (de la cuál me había cautivado y hecho su preso) y la traicioné con la banda opuesta.

Mas ahora, todo queda en recuerdos lejanos y culpas ajenas…  Retomo a aquella que me había hecho suyo… Pero esta vez la paz dejó de existir.

Escucho bombardeos y alianzas mientras planifico mis estrategias.  Subo a buscar mi Bandera Blanca y vuelvo a batallar con lo ya vivido.  Mientras me arropo con ésta que me había protegido de incertidumbres y misterios.

¡Ojalá me adapte prontamente a la guerra antes conquistada!

 

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