Por el Oído…

Hoy hablaba con una amiga y me dio una frase genial.  Unas palabras que se les fueron regaladas algún tiempo atrás.  ¿Cómo se enamora a la mujer?  A lo cuál una señora responde: “A la mujer se le culea por el oído…”  ¿Qué?  Cuando escuché la frase por poco me muero de la risa, pero cuanta verdad se estaba hablando con unas simples palabras.

A las mujeres se nos culea por el oído.  Por lo cierto, culeo significa literalmente lo que piensan así que no se me pierdan.  Seguimos.  Nos encanta escuchar el juego del flirteo, los piropos, que nos suban el ego.  Nos morimos por escuchar como los hombres nos van coquistando, lo que se inventan para ser el príncipe de nuestros sueños y de alguna forma llegar a capturarnos como si fuésemos Pokemon.  Literalmente caemos; y la mujer que diga lo contrario miente.  Tarde o temprano lo que el hombre nos diga al oído termina importándonos.  Termina determinando totalmente nuestra vida por la próxima temporada.

Entonces, ¿cómo se nos mantiene enamoradas? Ahí está el detalle… aquí comienza la evolución de la temporada o el fin de ella.  Hablar al principio de la conquista es super fácil.  Cualquier macho Alpha con dos o tres palabras o labia lo logra hacer.  Lamentablemente, somos fáciles de caer en esa parte de la trampa porque nos encanta tanto como a los hombres.  A ustedes los mueve el juego y el tratar de capturar a la presa y a nosotras nos mueve el ver como lo hacen y que mas tiene por decirnos.  Ahora, cuando ya se nos conquistó, es donde viene el trabajo verdadero.  Aquí es donde los hombres prefieren cambiar de temporada para no tener que empezar a trabajar con la que tienen.  Aquí nosotras empezamos a joder, a pedir, a exigir.  Jodemos porque ese príncipe nos prometió villas y castillas (como dicen por ahí).  Pedimos la atención que se nos daba al principio, antes de que cayéramos en las redes del cazador.  Exigimos que se nos trate de culear por el oído y que quieran mantenernos en ese pilar que se nos tenia cuando todo comenzó.

Al hombre: recuerda lo que decías y toma acción.  Pueden seguir teniendo a esa mujer que querías si tan solo nos sigues tratando como ese deseo carnal, apasionado, sigues teniendo esos detalles; pero nota por favor lo siguiente.  Nosotras atesoramos hasta el mas mínimo detalle… algo tan sencillo como abrirnos la puerta del carro, traernos la flor que te dijimos que nos gustaba, escuchar esa canción que a ti no te encanta pero a nosotras nos fascina.  Esos son los detalles tontos que nosotras deseamos con todo el corazón.

A la mujer: elijan bien las palabras que van a enamorarlas.  Ya las escuchaste, te las sabes de memoria y las recuerdas todos los días.  Ahora, el tipo también te dijo unas cosas que quería.  Te habló sobre la mujer que deseaba y buscaba.  ¡La encontró en ti!  Se tú también la mujer que se estaba dejando mover el piso.  Evolucionen juntos, salgan, beban… Vístete pa’ el de vez en cuando, afeitate las piernas, sigue flirteando…

Corillo pero recuerden lo siguiente… Ni ese oído ni esa visión se van a seguir enamorando si no le pones palabra nueva y cosas nuevas que mirar.  Sino argumentas, si dejas de ser inteligente, si dejas  de complacerla.  Si ella deja de ponerse el perfume que a el lo vuelve loco, deja de hacerse la interesante y no busca de que otra forma despierta en el deseo…  Chica, ¡déjate culear!  Disfruten ese momento pero sin dejar claro que tu también tienes que buscarlo y dejar que te culeen por el oído sin olvidar que las palabras se las lleva el viento.

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